La colocación de la Mariseca

Ya está la Mariseca sobre la fachada del ayuntamiento.

Plaza Mayor de Salamanca
La colocación de la Mariseca reúne siempre a un buen grupo de curiosos.

Plaza Mayor de Salamanca

La grúa se eleva, los bomberos colocan y aseguran bien la Mariseca, y bajan en medio de un aplauso.
Plaza Mayor de Salamanca

Suena la música, lanzan cohetes desde el balcón del ayuntamiento, y fin del espectáculo.

Cohetes Ayuntamiento Plaza Mayor de Salamanca

La gente se dispersa y el toro de hojalata se queda allí arriba anunciando unas ferias que ilusionan cada vez menos.

Pero en tiempos, la colocación de la Mariseca fue mucho más que una curiosidad. Era un espectáculo esperado y disfrutado por salmantinos y visitantes.

En 1909, El Adelanto aporta a la Intrahistoria de la ciudad el relato de cómo fue este espectáculo:

Todos los 25 de julio, visitantes de los pueblos cercanos llenaban Salamanca con la determinación de ver la colocación de la Mariseca. Espectáculo del que afirma el redactor de El Adelanto que “en verdad que merece verse, pues pocas veces el paseo de la plaza presenta tan pintoresco aspecto
Lucen nuestras mujeres sus mejores y lujosas galas, puéblase la plaza de gentes de la ciudad y del campo, toca la música en el templete, y, durante un par de horas, bajo un sol espléndido y de fuego y bajo un cielo azul hermoso, se respira ese ambiente de alegría y de regocijo, que sólo pueden dar el anuncio de unas corridas de toros magníficas[…]
La Mariseca ya no es tanto el anuncio de los toros (cada vez de capa más caída) como el anuncio de las Ferias.

Y de aquella espectacular colocación de la Mariseca que antaño duraba dos horas, conservamos apenas el toro de hojalata, la música y los cohetes.

La expectación ante la colocación de la Mariseca ha desaparecido casi del todo.

A lo mejor porque la expectación ante las ferias de septiembre también ha desaparecido casi del todo. (Nadie espera ya que venga en Ferias ese concierto espectacular que anda rodando por otras ciudades más grandes… Y hasta los cada vez más escasos toristas que acuden a la Glorieta nunca están conformes con los carteles que se programan…)

Pero aunque el anuncio de las Ferias no nos agite ya la ilusión de subir en el pulpo, los coches chocones, la casa del terror, ni de ir al teatro o a los toros, cada año el toro de hojalata sigue fiel a su cita con la espadaña del ayuntamiento; señalándonos la importancia de tener de vez en cuando una ilusión ondeando al viento. Ésa es, quizá, la lección que nos legaron nuestros antepasados. No parece una mala costumbre.


BIBLIOGRAFIA:
El Adelanto: 24 de julio de 1909.


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Comentarios

  1. Bueno, este año con un pequeño retraso, ojalá no hubiera sido así, ha vuelto a lo más alto de la fachada del ayuntamiento. Cierto que anuncia un tiempo de fiestas que cada vez lo son menos, tanto en duración como en programación, pero las cosas son como son y el caso es que ya nos va quedando menos para poder salir a disfrutar de las casetas por las tardes, uno de los pocos aciertos que ha habido en los últimos años y por las noches a bajar al recinto ferial a disfrutar con nuestros hijos y a recordar otros tiempos y otras atracciones que nosotros disfrutamos.
    Saludos.

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    1. Sí, por desgracia, y muy grande, este año se retrasó unos días.

      Tienes razón, siempre nos quedarán los pinchos y también las atracciones de ferias, que nos traen siempre un cachitín de infancia.

      Saludos y muchas gracias por comentar!!

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  2. Estimada Laura, recién llegada como estoy después de haber pasado unos días en tu maravillosa ciudad, encontrarme tu blog ha sido un espléndido acierto; llegué a él intentando recabar más información sobre la "Casa de las Muertes" y tu entrada sobre el tema fue todo un hallazgo. Me encanta este "Cuarto de Atrás" y cuenta desde ahora con una nueva seguidora, enamorada desde mi adolescencia de las novelas de Carmen Martín gaite y en especial de esta novela a la rindes un precioso homenaje con el título de blog.
    Mil saludos desde A Coruña.

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    1. Hola! Muchísimas gracias. Si eres una enamorada desde la adolescencia de las novela de Carmen Martín Gaite, desde ya puedo decir que tenemos un montón de historias gaiteras en común. Muy grande la Gaite! “El cuarto de atrás” también es una de mis favoritas. Ese montón de realidades biográficas ambientadas en la ficción, ese hombre de negro… hasta soy fan de la cucaracha que aparece al principio de la novela:D ¡Bienvenida al blog! Y otra vez gracias :)

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